Enfermedades tratadas

La psiquiatría es esa especialidad de la medicina que se encarga del abordaje, diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales.

Te presento algunas de las enfermedades tratadas en mi consulta de psiquiatría en Jaén.

Los trastornos de ansiedad engloban un conjunto de problemas que van desde las fobias simples o sociales, agorafobia, ansiedad generalizadas o trastorno mixto ansiosodepresivo, entre otros.

Los miedos infundados, la inquietud constante, el malestar interno, el nerviosismo continuo u ocasional expresado como presión en el pecho, el pellizco en el estómago, las taquicardias, sudoraciones o cualquier otro síntoma… causan intenso malestar y sufrimiento y son una causa frecuente de consultas en psiquiatría.

En nuestra consulta de psiquiatría, desde un abordaje de la persona y de su contexto biopsicosocial, se procura el acercamiento al conocimiento de las verdaderas causas del malestar para así aprender a lidiar con él y, finalmente, superarlo.

La depresión es uno de los conceptos más empleados por la sociedad actual y, a su vez, una de las enfermedades más desconocidas e incomprendidas por esta.

Tristeza, desgana, desmotivación, falta de energía, tendencia al llanto, falta de ilusión, descuido personal, desmoralización, baja autoestima, aislamiento, dificultades para concentrarse o ideas de muerte, entre otros, son algunos de los síntomas propios de un episodio depresivo.

Existen muchas formas y grados de depresión. No todas son iguales y, como toda enfermedad mental, dependen de muchos factores, unos externos y otros propios e internos de cada persona. Una vez más, solo el tratamiento individualizado podrá ayudar a la persona que sufre depresión.

Las depresiones precisan un abordaje tanto a nivel psicoterapéutico como, en una gran parte de ellas, farmacológico.

Considerado un trastorno mental grave, el trastorno bipolar es una enfermedad en la que la persona puede llegar a vivir en los dos polos extremos de la afectividad, la cualidad que nos permite vivir nuestro mundo con un determinado tono emocional. Por ejemplo, el acudir al concierto de uno de nuestros cantantes favoritos no se vivirá igual encontrándote en un mal día que en unos de esos que, sin saber muy bien por qué, nos sentimos bien con nosotros mismos.

Esos polos extremos son la depresión, ya mencionada en el apartado Episodios depresivos y trastornos del estado de ánimo, y la manía, un estado marcado por una euforia tan extrema que no se miden las consecuencias de los actos. Las personas en estado maníaco pueden cometer actos inadecuados o gastos excesivos que pueden generar un verdadero problema tanto para ellos como para su entorno.

Es una patología muy importante que precisa una profunda comprensión de la persona, informar tanto a ella como a sus familiar del trastorno en todas sus vertientes (lo que llamamos psicoeducación), un correcto diagnóstico y un tratamiento farmacológico y psicoterapéutico.

De todos los mecanismos que tenemos a nuestro alcance para desconectar la mente, el sueño es el más fisiológico de todos ellos. Es tan importante gestionar tanto el trabajo de la mente como su descanso.

Por lo tanto, todas aquellas situaciones que conduzcan a una disminución de la calidad o cantidad del sueño deberían abordarse en consulta, siendo uno de los problemas más frecuentes que trata la psiquiatría.

La hipersomnia (exceso de sueño) o insomnio (ya sea de conciliación, de mantenimiento o combinado) pueden ser primarios o secundarios. Es decir, reactivo a algún problema o un síntoma más dentro de otro trastorno. Existen otras alteraciones del sueño, como son las pesadillas, terrores nocturnos, parálisis del sueño, síndromes de sonambulismo o de piernas inquietas, entre otros.

Nuestra personalidad marca la manera de relacionarnos con nuestro entorno y de abordar las alegrías y tristezas que se presentan en nuestra vida.

Por lo tanto, los trastornos de personalidad afectan, precisamente, a esa capacidad y termina por generar sufrimiento tanto a nosotros mismos como a los que nos rodean.

El abordaje de estos trastornos pasa por el ayudar a comprenderse, informar tanto a la persona como a sus familiares (psicoeducación), psicoterapia y, si fuera preciso para poder controlar algún síntoma que genere especial sufrimiento, el tratamiento farmacológico.

Aunque no es fácil describir que ocurre en una psicosis, sí que podemos afirmar que, de una u otra forma, el sujeto sale de su propia realidad.

Existen distintos tipos de psicosis, cada una con sus propias características, pronóstico y tratamiento. La más conocida de todas ellas es la esquizofrenia, que también presenta distintos grados y evolución. Unas no presentan apenas deterioro mientras que otras sí que lo generan.

El tratamiento de las psicosis se dirige a la prevención de padecer nuevos episodios psicóticos. No solo por el malestar que genera en la persona, en su entorno y en toda la sociedad, sino por el daño cognitivo que puede quedar después. Se suele decir, y con razón, que muchas personas no son exactamente las mismas después de un episodio psicótico.

Por suerte, la evolución de la medicina en las últimas décadas ha conducido a una mejoría notable en los tratamientos para estas enfermedades. Actualmente, podemos decir que las psicosis pueden tratarse farmacológicamente con buenos resultados.

De hecho, no nos conformamos con una mejoría de los síntomas, sino con la completa reintegración de la persona a su mundo. Buscamos que, dentro de las posibilidades de cada uno, la persona viva la vida que quiera vivir.

Como tantos otros trastornos que aborda la psiquiatría, el trastorno obsesivo compulsivo es un término muy empleado por la sociedad para ser una enfermedad tan, nuevamente, desconocida e incomprendida.

El verse asediado por unos pensamientos recurrentes que generan ansiedad cuya única manera de calmarla es con comportamientos ritualizados es un trastorno que genera gran sufrimiento en el individuo.

El tratamiento consiste, una vez más, en un abordaje holístico de la persona que sufre, comprendiendo su situación, utilizando la psicoterapia para lidiar tanto con los pensamientos como con las conductas y, finalmente, con tratamiento farmacológico para ayudar a recuperar su vida.

Alcohol, drogas, ludopatías y otras adicciones causan un intenso malestar a la persona y a su entorno.  No solo por el consumo en sí mismo, sino por las consecuencias del mismo, que pueden afectar a nivel sanitario, social, legal o personal. Eso sin olvidar el desencadenamiento de síntomas o, directamente, enfermedades mentales, como la psicosis.

Para tratar una adicción es necesario un abordaje multidisciplinar entre el que se encuentra, de forma fundamental, la implicación del propio paciente en su mejoría.

La especialidad de la psiquiatría aborda otros muchos trastornos:

Problemas de conducta en personas con demencia, Control de impulsos y agresividad en pacientes con lesión cerebral secundaria a traumatismos o tumores, etc.

No realizo informes periciales.

Fernando Vílchez
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